Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción

Dirección Calle del Jardín, 3 Centenera Guadalajara 19151 España
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La iglesia parroquial de la Asunción es un edificio de la segunda mitad del siglo XVI, mostrando en su exterior una torre coronada de agudo chapitel, y una sencilla construcción a base de sillarejo y sillar en las esquinas. Se reparó y aumentó en el siglo XVII, a instancias del señor de la villa, don Carlos de Ibarra, colocando entonces nueva portada, de severas líneas clasicistas, en la que se lee el nombre del señor de la villa, don Carlos de Ibarra, luciendo una magnífica guarnición de clavos de la época. El autor del diseño de esta portada, evidentemente incompleta, fué el afamado arquitecto madrileño Gaspar de la Peña. La realizó en 1634, y se forma de pilastras almohadilladas y dintel con resaltes del mismo tipo, culminando en gruesa moldura sobre la que ha quedado un pequeño cartel tallado donde se puede leer el nombre del comitente. El interior es de tres naves, más alta la central, separadas por columnas de fuste cilíndrico, liso, con capiteles toscanos. Dichas naves se cubren de sencillas armaduras de madera. La capilla mayor, también rehecha en el primer tercio del siglo XVII, según trazas de Gaspar de la Peña y ejecución del maestro de obras Juan Sanchez, es de planta poligonal y se cubre de bóveda y media cúpula con resaltos de yesería. Cubriendo su fondo existió hasta 1936 un magnífico retablo de tallas y pinturas, encargado por Ibarra al artista madrileño Pedro de la Torre, quien lo dió hecho en 1632. Se acompañaba el retablo de grandes cartelones con escudos y adornos de talla en que se leían biografías y títulos de los familiares del donante. De esa época se conserva todavía un buen zócalo de azulejería rodeando el presbiterio, y un magnífico tenebrario de madera de caoba, que se levanta sobre elegante trípode de fina y cuidadosa talla, con labores de buena taracea, y un escudo de la orden santiaguista en su centro. Es obra muy probablemente diseñada y ejecutada por Pedro de la Torre. También es de admirar en este pueblo, los restos ya muy alterados del palacio que sus señores los Ibarra alzaron en el siglo XVII. Era obra barroca, popular, con profusa utilización del ladrillo y esquinas de sillar. Tenía la típica disposición de las casas señoriales madrileñas del siglo XVII: una crujía principal con torres en los extremos, cerrado el muro norte, y abierto frente a su costado meridional, donde estaría la portada principal blasonada, un patio que servía de recreo y daba perspectiva a la edificación. Su interior no muestra ya nada de interés. Fué su autor el arquitecto cántabro Gaspar de la Peña, autor de numerosas obras de este tipo en Madrid.