Valfermoso de las Monjas (Ledanca)

Teléfono949 28 50 09
Dirección Horno, 1 Valfermoso de las Monjas 19195
AlcaldeJesús Bonilla Lamparero
Web
Twitter
Google Maps

VALFERMOSO DE LAS MONJAS, pedanía del municipio de Ledanca.

La primera fecha, el más remoto prolegómeno de Valfermoso, es la del año 1185, cuando el rey Alfonso VIII confirma a don Juan Pascasio las tierras que compró al concejo de Atienza en el Valle hermoso para repoblarlas. Del siguiente, de 1186, es la que con justicia podemos nombrar fecha primigenia: la de la Fundación de la villa y del monasterio de Valfermoso con dos monjas gasconas del Ordo de Fontisgartari.

En 1189, el clérigo gascón Ebrardo redacta el Fuero de Valfermoso, en un hermoso pergamino copiado, y que ha sido considerado por muchos estudiosos y autores filólogos, entre ellos el profesor Lapesa, como uno de los primeros monumentos de la lengua hispánica. Poco después, en 1194, Alfonso VIII confirma la fundación del cenobio, sus posesiones y el señorío de las monjas sobre el lugar de Valfermoso.

La inauguración oficial del cenobio no se haría hasta unos pocos años después, posiblemente en el 1200.

Del 1218 es la fundación del monasterio de Pinilla de Jadraque, otro cenobio para monjas puesto en las orillas del río Cañamares y protegido desde su inicio por la Orden de Calatrava. Doña Urraca Fernández, su primera abadesa, lo era de Valfermoso. Lo que no está claro es si aquella fundación, un tanto agreste, surgiría como resultado de un cisma en la comunidad valfermosina. El caso es que en 1224 y 1236, los papas Honorio III y Gregorio IX toman al monasterio bajo su protección. Los reyes castellanos de los siglos XIII al XV confirmaron sus privilegios y posesiones, eximiendo a las monjas de impuestos y gabelas.

A partir del año 1348, la peste negra que corre como un terror negro y sarcástico la faz entera de Europa, diezma la comunidad y esta se ve forzada a partir de entonces a arrastrar una vida lánguida y pobre. En sus subsiguientes problemas influyeron las guerras de los siglos XIV-­XV que tanto repercutieron en Atienza, la ambición de los nobles que aumentaban sus dominios a costa del patrimonio de la Iglesia, la disminución de la producción agraria y los impuestos. En 1458-1480, durante el abadiato de doña María Díaz de Luna, se intenta poner orden en la hacienda monacal, por aquel entonces en poder de comenderos y arrendatarios.

El siglo XVI se inicia con el paso de la Comunidad de Valfermoso a la Congregación de Valladolid. Son los principios de una nueva y fructífera etapa. En 1540 se produce la supresión del régimen de las abadesas vitalicias y la perpetuidad de los principales cargos. En 1512-1586 se intenta poner orden en la hacienda benedictina, que tiene posesiones en casi 50 pueblos, con objeto de recuperar lo que se encontraba perdido o mal clarificado.

El siglo XVII tiene un protagonista en Valfermoso: el Rey Felipe IV, quien en 1648 otorga a Valfermoso el título de Real monasterio, hará más de una visita a la casa, cuando en ella fue a refugiarse de su acoso, entrar de monja y regir como abadesa la comunidad, la que fuera grande comediante del Madrid de ese siglo, la Calderona.

Una nueva etapa de resurgimiento en el siglo XVIII: en 1746 comienza la remodelación de los edificios del monasterio. Se introduce en la comunidad la vida común perfecta. En 1779 se llevan a feliz término las obras más importantes del cenobio, que corren por cuenta del obispado.

Terrible centuria el XIX: en 1808, huyendo de los franceses, las monjas desamparan el cenobio; se refugian en Bustares y luego en la ermita de la Esperanza, en término de Durón. Vuelven en 1812 y enseguida se reconstruye la perdida iglesia, que es consagrada por el obispo seguntino Bejarano en 1818. Poco después, sin embargo, en 1836, las leyes desamortizadoras inician el embargo de la hacienda monacal por la Hacienda estatal.

La Guerra Civil de 1936-39 se puede calificar (como para otras tantas cosas en España) la etapa más terrible en ocho siglos. En 1937, huyendo de la persecución religiosa establecida por los gobiernos de la República, las monjas dejan Valfermoso y se refugian en Calatayud. Poco después, el monasterio sería incendiado. Vuelve la Comunidad en 1939 y de 1944 a 1951 Regiones Devastadas reconstruye los edificios conventuales. En 1960 Valfermoso se une a la Federación castellana de la Orden de San Benito, y en 1973 tiene lugar la solemne bendición abacial de doña María del Pilar de la Fuente, quien inyecta un nuevo dinamismo a la Comunidad.