Lupiana

Teléfono949 29 02 01
Dirección Plaza Mayor, 1 Lupiana 19142
AlcaldeMaría Blanca del Río Baños
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HISTORIA:

LUPIANA, fue la riqueza de su entorno, con abundante agua, densos bosques, buenas tierras y nutrida caza la que sedujo a esos primeros pobladores del enclave, primero en el cercano Cerro del Castillo, después una aldea (Pinilla) acaso abandonada por la peste en el bajo medievo y, por supuesto, la ubicación actual, que llegó a compartir plazos y tiempos con la antes mencionada.

Allá por 1330, don Diego Martínez de la Cámara funda en un cerro cercano al actual pueblo una pequeña ermita que dedicó al apóstol San Bartolomé. Una génesis, una piedra fundacional. Sobre esta ermita se levantaría, posteriormente, con el empeño de su sobrino don Pedro Fernández Pecha (futuro fray Pedro de Guadalajara), un monasterio que heredó el nombre de San Bartolomé y que con el tiempo llegó a contar con hasta tres claustros. A saber, el desaparecido (apenas quedan unos indicios) y gótico de La hospedería; el conocido como Viejo, La enfermería, o de los Santos, que perdió uno de sus lados y albergó mucho tiempo un cementerio; y el diseñado por Alonso de Covarrubias y levantado por Hernando de la Sierra en el siglo XVI, el célebre, el único íntegro, unánimemente considerado una joya del estilo plateresco. Lo cierto es que el monasterio no sólo se convirtió en la cuna de la orden de los Jerónimos en suelo peninsular, tras el empeño de fray Pedro de Guadalajara, sino también en el germen de otros monasterios no menos importantes para la historia, como el madrileño de San Lorenzo de El Escorial (esto explicaría la gran vinculación con Lupiana de Felipe II, futuro patrón de la capilla) o el cacereño de Guadalupe. De esa importancia, baste añadir que la autonomía administrativa de la propia Lupiana nació en su esplendor. Hasta ese momento, dada su cercanía a la capital alcareña, la aldea de Lupiana pertenecía al alfoz de la vieja Guadalajara. A la luz del crecimiento de San Bartolomé, que contaba con muchos y buenos apoyos entre algunas de la grandes familias de la baja edad media (destacando los Pecha o, especialmente, los Mendoza, entre los que sobresalió el que sería el primer Marqués de Santillana, Íñigo López de Mendoza), Lupiana creció en notoriedad, recursos y hasta en una población que rozó el millar en el siglo XVIII, pero que en la actualidad presenta cifras semejantes a la de los tiempos de Felipe II. En 1569, Lupiana logró la categoría de villa, condición que nos recuerda el rollo jurisdiccional (la picota) que preside su actual plaza Mayor. Con la puesta en marcha de la desamortización de Mendizábal, el 8 de marzo de 1836 se concretó la salida definitiva de todos los monjes jerónimos.